Blog dedicado a esas hermosas almas con cuerpo de mujer

"La mujer no nació de la cabeza del hombre para estar por encima de el ni de los pies para ser pisoteada, la mujer nació de la costilla del hombre para ser abrazada y protegida"

miércoles, 28 de abril de 2010

Excesos


Excesos que nos causan tanto placer y que al tiempo nos destruyen por dentro, esa es la realidad.

Cigarrillos, marihuana y poker: los tres excesos de mi vida.

Fumo cigarrillos desde los 14 años, en una época en la que me rebeldicé en casa a causa del duro régimen bajo el cual vivía. Era como si los problemas se esfumaran cada vez que aspiraba el humo y lo botaba por la nariz o la boca. Con el tiempo se hizo algo parte de mi.

Si más no recuerdo, probé la marihuana a mis 16 años, pero no es un vicio por el cual me preocupo, ya que consumo de vez a cuando y sinceramente no es como para alarmarse, ya que nuestra sociedad a diario nos miente acerca de ello y prenden tanta alarma por algo sumamente natural.

En cuanto a los juegos de poker, ese si que es un exceso por el cual preocuparse. He hecho cálculos de cuánto dinero pierdo al mes y las cifras son de verdad que alarmantes. Es algo que me perjudica muchísimo más que un cigarrillo o un porro, y la verdad es que no he hecho nada para evitarlo (cosa que me averguenza mucho mas).

No me voy a justificar del por qué de mis excesos, solamente diré que el exceso de mi rutina diaria, el no salir con nadie, el no compartir ni disfrutar de mi plena juventud los desahogo en una máquina de poker, un cigarrillo o un porro. Los tres se convierten en un medio de escape a muchas cosas, y aunque los afronto con cabeza fría, siempre quedan las secuelas.

No digo que mi vida sea una desgracia, ni un asco, la verdad es que me siento orgulloso de ella, de las personas con quienes comparto, de la carrera que escogí y mis problemas son solamente pasajeros, porque todo pasa en ésta vida. Pero tengo excesos, como todos.

¿y tú? ¿cuáles son tus excesos?

martes, 20 de abril de 2010

Tormentosa fijación


Bajo las cálidas sábanas que cubren mi cuerpo y alma,
Con una dudosa mente redundante ahogada entre las olas de un mar de pensamientos,
Llenos de recuerdos y cosas difíciles de borrar,
Acciones y hechos que han marcado nuestra existencia.

Olvido tu rostro por algunos momentos y en contados instantes te proyectas en mí pensar,
Mi intuición se convierte en una secuencia de imágenes proyectándote junto a mí,
Te pareces tanto a mis sentimientos que conviertes mis ideas en un campo de batalla.

Yo analizo transformándote en debate de mi filosofía,
La lucha del sentimiento vs. La razón,
Y no se si aquí exista la pasión.

No creo que vengas a mí,
No creo que vengas a mí como no has llegado hasta ahora porque en tu mundo una flor no es un verso,
No creo que vengas a mí porque nuestros caminos se separan como el sol y la luna.

Porque nuestras frecuencias no compaginan,
Y porque donde yo veo poesía tu ves consonancia,
Y por más que exista esta disonancia no me puedo alejar de ti.

Eres un oso polar en medio de mi desierto,
Soy un caracol en una tundra helada,
Tú eres como el sol que sale en medio de mi lluvia,
El vaso de vodka que me embriaga en este averno,
Que sobre tu femenina esencia a escribir aquí me siento.

jueves, 8 de abril de 2010

Desahogandome


No se puede vivir aferrado a las personas, si quiera porque te hagan sentir bien, porque en algún momento te fallarán. Esa es mi peor cualidad, aferrarme a las cosas que tanto me gustan, que tanto me hacen bien.

Reconozco que me siento completamente solo, pero solo en mi corazón, porque no tengo alguien con quien pueda compartir buenos momentos, alguien que no me critique por cómo pienso por lo que hago, alguien que me acepte así "loco" o "raro" como algunos me ven, alguien con quien pueda salir y divertirme sin que me imponga una barrera, un "No me gustan los planes tranquilos", "No me gusta el Rock", "No me quiero engordar", "Es que si hago esto a Dios no le agradará", "Es que en mi casa me regañan", etc.

Ya estoy harto de mujeres neuróticas, harto de niñitas inmaduras que ni siquiera sepan ni en dónde están de pie. Ya me aburre el ver cuántas chicas han pasado por mi vista sin yo atreverme ni a decirles "Hola", cosa que me hace sentir impotente ante ello.

Poco a poco he contado los días desde la partida de mi ex: 2 años, 1 mes y 12 días.
No contaré el por qué acabó aquella relación, pero si reconoceré que ahora después de todo éste tiempo he comenzado a sentir la soledad de no poder compartir con alguien momentos, si quiera atreverme a conocerlas.

Tuve la oportunidad de conocer a una chica que me cayó super bien, excelente personalidad, me hace sentir súper bien, aunque no tiene el físico que de pronto me atraiga, su personalidad le sube muchísimos puntos. El problema data en que sus pensamientos van muy ligados a la religión, entre otras cosas, es cristiana y no es que tenga nada en contra de los cristianos, es solo que mientras ella me invita a su iglesia para que nos conozcamos mejor, yo iré con mucho gusto por mi no hay problema, el problema está en yo quererla invitar a alguno de mis planes se que estará ligada a decirme "Es que eso no le agrada a Dios", eso no me parece justo por parte de ella, pero igual respeto su pensamiento y su doctrina. Es por eso que no la invito a salir ni nada de ello, pero igual ella no es el tipo de persona que me atrae.

Sinceramente, he hecho todo lo que ha estado a mi alcance para perder el miedo y acercármele a una chica, pero sinceramente siento que nada me ha sido útil.

Seguiré buscando salidas, no importa cuántos tropezones tenga que darme...

martes, 6 de abril de 2010

No comprendo


¿Por qué algunas personas no aceptan el que ya las cosas se acabaron? que cuando termina una relación, ya sea amorosa o de amistad, las cosas no vuelven a ser las mismas, que por más que se quiera tapar el sol con un dedo es algo imposible.

La verdad no comprendo a muchas personas en éste aspecto. Hace unas noches me encontraba escribiendo en mi PC y me tomó de sorpresa que una vieja amiga(Loca de remate) me volvió a agregar. Completamente extrañado le pregunté el por qué de volverme a agregar a lo que me respondió:

-quiero volver a ser tu amiga ¿sabes? tu has sido mi único gran amigo, pero solo hasta ahora me he dado cuenta de esto-

Les resumiré un poco mi historia con ella:

Nos conocimos por FB, ella vivía en Lima (Perú) y yo en Barranquilla (Colombia), A pesar de sus locuras me caía bien, en un momento el cual pasábamos por momentos difíciles. Hablábamos por teléfono, msn, e incluso ella me ayudó económicamente en alguna ocasión.
Con el tiempo ella me contaba de los problemas que tenía con su novio y bueno... yo siempre ayudándole en lo que podía, a pesar de que era un poco neurótica. Lo que no comprendo es que el novio la desechaba una y otra vez, pero ella no lo dejaba ir, bueno allá ella con sus locuras.
Pasaron varios meses y poco a poco me fui dando cuenta de que ella hacía todas esas cosas para llamar la atencion incluso hablarme mal de su familia, cosa que me dejó sorprendido cuando su hermanita menor me dijo que todo eso no era así.

La verdad me molestó mucho su comportamiento y bueno, también me llegué a enterar de que me había utilizado, cosa que acabó con lo que habíamos construido en meses. Después de varias discusiones decidí acabar aquella amistad y eliminar cualquier forma de comunicación con ella.

Su regreso me toma por sorpresa, pero al mismo tiempo me pregunto ¿por qué su afán de regresar? ¿por qué simplemente no me dejó ir y ya?. Según ella fue que se dejó influenciar mucho por su novio y que por eso dijo e hizo cosas que no debía. La verdad yo no se si creerle.

Pero ella no ha sido la única:

La otra fue una chica que había conocido el año pasado, venía de Manizales y se había mudado cerca a mi casa. Comenzamos a hablar y nos hicimos buenos amigos.

Con el tiempo tuvimos una discusión y ella misma se fue alejando de mi, creyendo que le iría a rogar de que nos volviéramos a hablar, en fin, cosa que nunca se dio (porque yo no había hecho nada, hasta le pedí disculpas, pero no).

Pasaron los meses y ella se mudó a otro vecindario, no nos volvimos ha hablar sino meses después, cuando ella misma rompió el hielo escribiéndome estas palabras:

-No sabe cuánta falta me hace, qué pereza usted tan orgulloso-

Si me remontara a tres años atrás también tendría una historia similar con una vecina, aunque en ese entonces apenas estaba en la escuela, pero bueno...

En fin, no comprendo por qué hay personas así, yo que soy de los que cuando acaba una relación no doy marcha atrás. Tal vez esté exagerando y reconozco que soy un poco orgulloso, pero ¿y si la persona que decide volver te ha hecho mucho daño? ¿si se supone que te utilizó por qué quiere volver? ¿qué se trae con todo esto?


"Una breve explicación y un buen consejo me será de mucha ayuda"