Blog dedicado a esas hermosas almas con cuerpo de mujer

"La mujer no nació de la cabeza del hombre para estar por encima de el ni de los pies para ser pisoteada, la mujer nació de la costilla del hombre para ser abrazada y protegida"

miércoles, 26 de mayo de 2010

Boudica y Zenobia, dos mujeres guerreras



Sin lugar a la menor duda, sin importar el tipo de sociedad o conglomerado y, a pesar de nuestro orgullo masculino, el núcleo esencial de la familia gira alrededor de las mujeres.




Esos maravillosos seres cuya función primordial es preservar la especie e imprimir el toque mágico del amor a la relación humana y quienes, debido a la alta complejidad de su misma estructura fisiológica, poseen reacciones im predecibles respecto de los hombres, quienes hemos fracasado por milenios en el imposible intento de entenderlas, para concluir que solamente podemos amarlas.

La historia se ha preservado gracias a la constancia de la mujer. A su aparente sumisión y al natural sedentarismo que las acompaña en la época de gestación, parto y cuidado posnatal. La agricultura y la ganadería nacieron gracias a su capacidad de observación. Y ante afirmaciones tan torpes como “una mujer nunca construiría una pirámide de Egipto”, solamente puede responderse que no lo hizo simplemente porque le pareció mucho más lógico dedicarse a su propia contemplación y al cuidado de quienes lo hacían para satisfacer su ilusión de permanencia, siempre y cuando proporcionaran seguridad a la familia que habían iniciado. En cambio, la única maravilla del mundo antiguo diseñada por una mujer fueron los jardines colgantes de Babilonia, que de verdad embellecieron la milenaria ciudad.

Sin embargo, esa “débil” criatura que se ha sometido voluntariamente a la aparente dirección masculina, también puede convertirse en impresionante máquina de guerra en dos circunstancias específicas: Cuando le ame nazan la prole o cuando la llevan al extremo del exterminio. En efecto, no hay nada más peligroso que acercarse a la descendencia femenina (cualquiera sea la especie animal) con el ánimo de causarle daño. Asimismo, cuando una mujer siente responsabilidad con su pueblo y lo ve amenazado con la destrucción, su determinación de supervivencia es incontenible.

Y dos de los ejemplos más dicientes son los de las reinas Boudica y Zenobia, quienes se levantaron contra el imperio romano en sitios muy distantes del planeta.

Más adelante publicaré la historia de su rebelión contra el imperio romano.

No hay comentarios:

Publicar un comentario