Blog dedicado a esas hermosas almas con cuerpo de mujer

"La mujer no nació de la cabeza del hombre para estar por encima de el ni de los pies para ser pisoteada, la mujer nació de la costilla del hombre para ser abrazada y protegida"

lunes, 2 de mayo de 2011

Crónica: Mi viaje a Bogotá y el concierto de Iron Maiden (Parte 1)

Como les había prometido antes, aquí está la crónica de mi viaje a Bogotá para el concierto de IRON MAIDEN, he omitido algunos datos, pero todo está tal como sucedió...


Una extraña sensación recorre por todo mi cuerpo, con ésta alegría de haber conocido a dos amigas que viven a kilómetros de mi tierra, y a punto de cumplir el sueño de ver a mis grandes ídolos visitar mi Colombia natal.

El miedo de ir solo ha desaparecido, no se cuáles sean las razones, pero he abandonado el parche en donde mi amiga Lorena me había presentado para que no correr ningún peligro, pero no lo hice a propósito, solo se que desapareció y ya. No se si es por el instinto  (y digo instinto porque es una ley de la naturaleza) de proteger a aquella mujer que se encontraba en las mismas condiciones que yo, tal vez porque compartimos muchas cosas o porque el frío congeló aquellos miedos con los que cargué desde que salí del terminal de transportes de mi ciudad.

Le he dado mucha larga al asunto, solo voy a contar mi historia como lo recuerdo.

Salí de casa un viernes 18 de marzo, eran las 10 de la noche cuando llegué al terminal de transportes de Barranquilla, mi ciudad natal. Luego de haber comprado mi pasaje por internet, con destino a Bogotá, con el solo propósito de ver a IRON MAIDEN, así como también conocer a dos amigas quienes viven allá: Catalina y Lorena.

Estaba un poco nervioso, era la primera vez que viajaría solo a una ciudad muy lejana y con costumbres muy diferentes a las de mi Barranquilla natal.

Tan mamón era tener que esperar por una hora, que se convertiría en hora y media, para partir hacia Bogotá. Estaba bastante estresado, llevaba así varios días. Creo que no puedo describir esa sensación, solo se que me fumé unos cuantos cigarrillos para calmar mi ansiedad.

Vi a unos chicos vestidos como rockeros, a lo que pensé que también irían a ver a IRON MAIDEN así como yo lo iba a hacer, pero la grata sorpresa fue que ellos solo acompañaban a una dama que esperaba a abordar el bus que la llevaría a Bucaramanga, lo que significaba que continuaría solo en mi viaje.

Luego de hora y media, como mencioné anteriormente, abordé el bus y partí hacia Bogotá mientras que los demás nos acomodábamos para las próximas 18 horas que tardaría nuestro viaje.

Tardé horas en dormirme, me distraía con cualquier cosa, pude cerrar mis ojos a eso de las 3 o 4 de la mañana, pero no tardaba en abrirlos porque cualquier movimiento me despertaba nuevamente y añadiéndole que me sentía muy incómodo durmiendo en ese asiento. Pasaba el tiempo y cuando medio cerraba mis ojos los abría al rato por cualquier motivo.


Ya como a las 5 o 6 nos encontrábamos en el municipio de Agua chica, en el departamento del Cesar. Pude apreciar sus hermosos paisajes, ver esos primeros rayos del sol salir y ese rocío matutino de sus verdes pastos, veía las reces comiendo pasto y algunas mulas caminar libremente por los campos. Pude contemplar aquella naturaleza que tanto adoro.

Volví a quedarme dormido a eso de las 8, pero fui interrumpido por mi teléfono celular el cual sonó al momento. Era un amigo de mi vieja, a quien había estado llamando la noche anterior para pedirle que estuviera pendiente de ella mientras yo me encontraba por fuera, también para ver si la invitaba a salir hacia algún lado.

De paisaje en paisaje, de Agua chica a San Alberto me volví a quedar dormido, pero nuevamente la sorpresa de mi teléfono celular, era mi amiga Cata quien llamaba para preguntarme a qué horas estaría llegando a Bogotá, a lo que le respondí que entre las 3 y las 4 de la tarde.

Continuaba con mi recorrido por el bus, mientras mi vista apreciaba esos paisajes rurales que tanto me gustan, pero ya me había perdido de ubicación desde que habíamos pasado por San Alberto, añadiéndole que el hambre que tenía era impresionante ya que no nos habíamos detenido a comer en ninguna parte.

A la hora de almuerzo no sabía ni en qué lugar nos encontrábamos, un hombre que venía de Bogotá con su familia e iba con destino a Medellín me confirmó la ubicación, Antioquia. Hacía demasiado calor, lo cual hizo que me quitara la chaqueta, me fumé un cigarro e intercambié con aquel hombre algunos. Barranquilla y Medellín, dos regiones distintas, costumbres distintas, pero muy similares a la hora de ser sociables.

Media hora después retomamos el camino y partimos hacia Bogotá. Ya esta parte del camino se hizo aburrida, fueron unas 4 horas y media subiendo montañas, lo único que rescato son los hermosos paisajes que contemplaba y con los que grabé unos cuantos videos con mi cámara.

Mi hora de llegada a Bogotá fueron las 4:30PM del día sábado, me bajé del bus sin mucho azare, no sentía tanto frío pero la altura me dificultó respirar un poco al principio, saqué mi paquete de Malboro y me fumé unos cuantos a la entrada mientras esperaba a que Erika, la amiga de mi vieja, pasara por mi. La espera tardó unos 20 minutos mientras ella llegaba y yo buscaba el punto de encuentro acordado.

Nos encontramos, llegamos hasta un centro comercial y comimos bandeja paisa junto a su hijo de 10 años y un amigo que había llegado desde Miami a realizar una visita impuesta por su empresa. Mi hambre no se hizo esperar, así que comí con muchas ansias, ya para aquel entonces ya me había adaptado al frío, la altura y hasta el hablado de los “rolos” (como suelen ser llamados en algunas regiones del país). La verdad no dejo de mencionar que fue una experiencia grata.

Mi primer día en Bogotá no fue muy movido, llegué muy cansado luego de 18 horas en un bus. Antes había hablado con Catalina para posponer nuestra cita, luego de discutir un poco acerca de la hora nos pusimos de acuerdo para vernos al día siguiente en la mañana en el Portal de Suba. Me ubiqué en la habitación que con mucho cariño me habían preparado, la verdad aún es la hora y me encuentro muy agradecido con Erika y su familia por ese detalle.

Esa noche desperté a media noche, producto de la sed que tenía (llevaba muchas horas sin tomar agua, diría que desde que me subí al bus en Barranquilla), no encontré ni una jarra de agua en la nevera (la verdad aún no me explico), solo se que tomé el vaso más cercano y abrí la llave de la pluma, no solté el vaso hasta quedar saciado, me volví a acostar.

Al día siguiente me levanté muy temprano, qué frío tan tenaz que hacía (la verdad no estaba muy acostumbrado a pisar un suelo tan helado y con mis pies descalzos. Me lavé primero los dientes, a decir verdad el agua estaba tan fría como si tomara un vaso con agua de la nevera en mi amada Barranquilla. Luego al abrir la ducha y sentir que el agua parecía unos cubos de hielo que me caían encima, aún así continué bañándome, enjabonándome y echándome bastante shampoo. Ese día quería estar muy bien arreglado, qué más que para verme con dos de las mejores amigas que tengo en Bogotá y una de las razones principales por las que fui: ver a IRON MAIDEN.

Después de soportar el frío y cambiarme lo mejor que pude, fui hasta la sala a darle los buenos días a Erika y a su familia, frotaba mis manos porque aún estaba friolento. Su hijo de 10 años me invitó a su habitación a jugar Wii, un juego de peleas, cosa muy común en los videojuegos de hoy en día. El problema fue luego, cuando me disponía a desayunar y no se si fue que me excedí echándome perfume (soy alérgico a algunos perfumes) o la loción de Erika me causó una reuma terrible. Peor aún enterarme que no había pastillas de Loratadina porque se habían acabado y las droguerías los domingos abren un poco más tarde que de costumbre.

Esperé como una media hora para que los efectos de aquella reuma se calmaran, cosa normal en mi organismo.

Después de que pasara mi reuma había llegado la hora de salir a la vía principal a tomar el TRANSMILENIO o como suele ser llamado: TRANSMILLENO. La mamá de Erika me acompañó hasta la estación, luego pagué mi pasaje y me dispuse a esperar la primera ruta, la que haría el transbordo hasta El Campin, que es la estación donde debía abordar la ruta que me dejaría en el Portal de Suba.

Mis nervios no se hicieron esperar, esa desconfianza hacia personas con costumbres muy diferentes a las mías, tenía miedo (un poco), cosa normal cuando vas a una ciudad donde no conoces casi nada sobre ella. Luego de abordar la ruta, si no estoy mal, C96 y esperar 20 minutos hasta llegar al destino ya mencionado. Tan ansioso me encontraba que le pregunté, primero a una joven y luego a un señor a cuántos minutos me encontraba del Portal de Suba, a lo que me iban respondiendo conforme a lo que me iba acercando al punto de encuentro en donde Catalina me iría a recoger.

Contemplé ciertos puntos de la ciudad, resalto a la señora de apariencia afro colombiana que iba cruzando la calle, los árboles inmensos que adornaban algunos de los parques por los que pasé y cómo no mencionar las montañas que rodean esa hermosa ciudad.

Luego de decirle a Cata que ya estaba a pocos minutos de llegar y tranquilizarme un poco, me bajé en el punto indicado. Ella pasó por mí y salimos a caminar un rato.

(Continuará)



1 comentario:

  1. ¡¡Qué viajecito!! Jajajajaja

    Pero severo amiguito, ya sabes mi opinión al respecto :)

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