Blog dedicado a esas hermosas almas con cuerpo de mujer

"La mujer no nació de la cabeza del hombre para estar por encima de el ni de los pies para ser pisoteada, la mujer nació de la costilla del hombre para ser abrazada y protegida"

viernes, 6 de enero de 2012

Mamá, son mis hormonas (No apto para menores de 18)

ACLARACIÓN IMPORTANTE: El siguiente relato es de carácter ficticio, cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. El contenido es fuerte y no es recomendable que sea leido por menores de 18 años.

Ya pronto llegaría del colegio y aún no había terminado el almuerzo, le había dicho que llegaría con dos compañeros de clase para hacer una tarea, por lo cual se esforzaba arduamente en tener la casa sumamente impecable para cuando su hijo llegara; Era una madre soltera que desde el abandono de su esposo nunca quizo volver a salir con nadie más, solo se había dedicado a cuidar de su hijo de 14 años quien era su máxima adoración. El hijo llegó y la madre abrió la puerda e hizo pasar a sus otros dos amigos de escuela. Los chicos tomaron asiento mientras se ponían a hacer sus tareas. La madre llamó a los tres avisándoles que el almuerzo ya estaba servido. Al terminar los dos chicos le dieron las gracias mientras el hijo se acercaba cariñosamente a abrazarla mientras ella se encontraba de espaldas, la madre se sonrió pero al poco tiempo sintió desagrado al sentir algo duro en sus nalgas lo cual hizo que se disgustara con el. Los dos chicos los miraron extrañados pero sin darle mucha importancia. Ratos más tarde la madre llegó con refrescos para el hijo y los chicos, de nuevo le agradecieron mientras el hijo le daba una palmada en la nalga, la madre nuevamente se disgustó diciéndole "¡busca tu propia mujer!". Los chicos nuevamente se sintieron extrañados por el comportamiento de ambos, pero sin darle mucha importancia. Poco antes de despedirse, mientras la madre recogía los vasos sucios, el hijo nuevamente se lanzó a subirle la falda, permitiéndole a sus dos compañeros ver la ropa interior de su madre. La madre entre avergonzada y disgustada se volvió a componer la falda mientras le puteaba a su hijo mientras este se reía, los chicos hicieron un gesto de "qué personas tan extrañas". Cuando la visita se fue, y que la madre cerró la puerta, el hijo sabía lo que le esperaba, esta vez no habría persona alguna que los viera, la madre de solo pensar en aquello mojaba su tanga de excitación. El hijo se lanzó ansiosamente, alzó su falda y con todas sus ansias bajó su tanga mientras que la madre atinaba a decirle "Pervertido ¿es que acaso nunca te satisfaces?" el hijo respondió "No soy yo... Mamá, son mis hormonas"

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